La OIA, Organización Indígena de Antioquia, en ejercicio de sus facultades legales y constitucionales que le confiere la Ley de Origen, el Derecho Mayor, el Derecho Propio, la Constitución Política de Colombia, las Normas Especiales y los Tratados Internacionales, manifestamos a la opinión pública nacional e internacional, así como a las instituciones del Gobierno, nuestro rechazo total por el asesinato y persecución a líderes y lideresas sociales del país y nuestra profunda preocupación por el incremento sistemático de la violencia que se registra en Colombia.

Los sectores sociales, etnicos y en especial las organizaciones indígenas, no podemos callarnos ante los hechos victimizantes que atentan contra la integridad física de los líderes y lideresas sociales, negros e indígenas, en especial los que se registran en Antioquia, en el Norte, Urabá, Bajo Cauca antioqueño, en los departamentos de Nariño, Cauca y Chocó, en el Bajo Atrato Chocoano, en el Sur de Cordoba y en la zona del Catatumbo.

Es de anotar que tras la firma del Acuerdo Final de Paz, entre el Gobierno Nacional y Las FARC, el movimiento indígena ha denunciado 14.263 hechos victimizantes a los pueblos indígenas del país, entre ellos 68 homicidios, 161 amenazas, 10 casos de tortura, 8.245 casos de confinamiento y más de 5.000 mil desplazamientos.

Particularmente en Antioquia, entre enero y julio de 2018, han sido asesinados 6 indígenas, se han registrado amenazas de muerte a 7 líderes indígenas, 3 desplazamientos masivos y 3 casos de confinamiento, por lo que exigimos al Gobierno Nacional atender de manera urgente la grave situación de derechos humanos del país y activar toda la oferta institucional que brinde garantías al ejercicio político y organizativo, así como medidas de protección individuales y colectivas de quienes defienden la paz y los territorios.

Esta extensa y dolorosa lista de hechos victimizantes, son sin duda un mensaje desesperanzador para las víctimas del conflicto armado que le hemos apostado a la construcción de la paz en los territorios. Como Organización Indígena de Antioquia, que asocia y representa a las comunidades de los pueblos Embera, GunaDule y Senú, nos preocupa profundamente que el Gobierno de Colombia no tome medidas urgentes y efectivas que garanticen una verdadera Paz Estable y Duradera, pero sobre todo que se garantice la no repetición de la guerra.

Exigimos que el homicidio de los líderes y lideresas sociales e indígenas no sean camuflados con adjetivos, líos de falda o con supuestos vínculos con grupos armados ilegales al margen de la ley, no hay que maquillar la realidad, a quienes están asesinando es a quienes están recuperando y defendiendo los territorios y la Madre Tierra, y apostándole a la sustitución de cultivos de uso ilícito, es urgente que las entidades del Estado, investiguen, esclarezcan los hechos y judicialicen los casos denunciados registrados hasta ahora.

Demandamos que el Estado reconozca la sistematicidad del exterminio de los líderes y lideresas y lo exhortamos para que tome las medidas necesarias para poner fin este flagelo denunciado por las organizaciones indígenas, campesinas, afros, defensoras de derechos humanos, ONGs, ambientalistas y comunidad internacional.

El reto más importante que tiene el Estado ahora es garantizarle a los colombianos y sus comunidades etnicas el Derecho a un Paz Estable y Duradera, al Principio Democratico, donde la oposición y la independencia política sean una condición esencial de la democracia, la libertad de pensamiento, el pluralismo político, la equidad de género, el derecho a la vida,  a vivir en paz, a la libre expresión.

Hacemos un llamado a todos los colombianos y colombianas, para que juntos construyamos territorios de Paz, llegó el momento de desarmar los corazones y de entender que la paz beneficia sobre todo a la Colombia rural, como ciudadanos, debemos de ser conscientes que todos y todas somos hijos de una misma nación y que la guerra es un fenómeno que debemos acabar juntos.

A los actores armados legales e ilegales los invitamos a respetar los territorios indígenas, sus comunidades y sus dirigentes, entendiendo que no somos parte del conflicto y que nuestro accionar es político y no militar, queremos morir de viejos.

Como Organización Indígena de Antioquia, hacemos un llamado al movimiento indígena nacional a seguir tejiendo Unidad, Esperanza y Organización, como pueblos indígenas no podemos desfallecer en la defensa del territorio y el derecho a vivir en libertad y paz en nuestros territorios ancestrales.

Debemos de mantener el bastón en alto, para vivir con orgullo y como indígenas en nuestros resguardos, desde donde se garantiza la protección de nuestros Sitios Sagrados: Patrimonio Indígena para el Mundo.